Por favor, sean testigos, piden los gazatíes al mundo. Manuela Eusse Ruiz respondió escribiendo. Durante más de un año, la autora siguió día a día el genocidio en Gaza a través de las voces, imágenes y testimonios de quienes sobrevivían. De ese compromiso nacieron estos poemas,rnfragmentos de una memoria que no se resigna al silencio. Gaza, seguimos siendo testigos da forma a una escritura que resiste: versos que registran el horror, pero también la persistencia de la vida. En cada página, las palabras intentan sostener lo que las bombas destruyen: la humanidad, la verdad, la mirada. Este libro no ofrece consuelo, sino presencia. No busca explicar, sino recordar. Es un acto de memoria, un llamado a no apartar los ojos. Este libro es una invitación para que mientras la realidad arde, la poesía sea también una forma de testimonio.