Hildegarda de Bingen fue una de las voces más singulares del siglo XII. En estas páginas, cuidadosamente rnseleccionadas y traducidas por la filóloga Victoria Cirlot, resuena la palabra profética, firme y compasiva de la rnabadesa benedictina, dirigida tanto a papas y emperadores como a comunidades y fieles anónimos . Sus rnmisivas exhortan, consuelan y corrigen con una autoridad nacida de la visión mística y del saber teológico, rncientífico y filosófico . A través de ellas se revela una mujer persuasiva, inteligente y culta cuya influencia no rndeja de expandirse .