No dice "mamá", la llama: ama, ama, ama. El pequeño emperador conoce su lugar en el mundo: se lo dice con los ojos cada vez que la mira. Agh.
Artículos relacionados
Otros libros del autor
Vista previa: PEQUEÑO EMPERADOR
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información