El mejor detective de todos los tiempos, Sherlock Holmes, nos guía en diez nuevos casos al más puro estilo Conan Doyle que usan la ciencia forense como base deductiva. Los amantes del género pueden ejercer ahora de CSI desde el laboratorio de Holmes:
- Reconstrucción y análisis de la escena de un crimen.
- Identificación y procesamiento de rastros (huellas dactilares, manchas de sangre, fibras, pelos).
- Grafística, detectando autorías o falsificaciones a través de los rasgos de la escritura.
- Entomología y datación de un cadáver gracias a los insectos asociados a él.
- Toxicología, características y síntomas de los venenos.
- Balística forense para identificar un arma de fuego con su bala, distancia o trayectoria.
- Colarse en una autopsia o en un interrogatorio policial.