EN LA SOMBRA

Hoy día, la producción editorial es abrumadora. Una oleada de libros tras otra, se suceden en las vitrinas y exhibidores de las librerías, sin tregua. Hay libros que tienen voces potentes, por ser de autores célebres, o abordar temas de moda, o ser impulsados por la publicidad de sus editores. Otros, modestos pero imperdibles para un buen lector, quedan en la sombra. Esta sección se ocupa de algunos de ellos, tratando de iluminarlos para que alguien los vea y se anime a rescatarlos y disfrutarlos.


 

Septiembre 10 de 2020

 

Las antologías, de cuento o poesía, sirven para medir varias cosas: el inocultable gusto del antólogo, primero;  los horizontes que cada época, lugar, generación o demografía van estableciendo en cada momento;  la “fotografía” o “estado del arte” del género y sus cultores; las geografías literarias, etc. Son, pues, sondas que permiten explorar, desde diferentes puntos de vista, las inquietudes, alcances, temas y soluciones que un grupo de escritores dan a los asuntos que abordan.

Hace unos años, “Bogotá 39: Nuevas voces de ficción latinoamericana”(2017) permitió un interesante paseo literario sobre 39 creadores de ficción menores de 39 años, un corte caprichoso pero efectivo( Gabo terminó a esa edad “Cien años de soledad”). La selección final estuvo a cargo de un jurado compuesto por Darío Jaramillo Agudelo (Colombia), Leila Guerriero (Argentina) y Carmen Boullosa (México), que seleccionaron cuentos o fragmentos de novelas. Con el paso de los años, se ratificaron o quedaron en suspenso los escritores y sus trabajos. El hecho de que su alcance fuera continental, permitió contrastar diferentes “modos” ligados a tradiciones o rupturas, conectadas o no con circuitos locales o internacionales.

“Puñalada trapera”, selección de Juan F. Hincapié (y bellas ilustraciones de Marcela Quiroz), fue editada el mismo año que la anterior, pero no fue tan leída. Los caprichos de los circuitos de distribución y presencia en festivales y ferias, favorecieron a la primera sobre esta, de hecho, más local y menos sacralizada desde sus alcances y el patrocinio invisible (no sabría si tan deseable) del ya mítico Nobel.

Se trata de 22 textos, de buena factura casi todos, con algún “colado”, pero que cumplen cabalmente la noción de ser una sonda de nuestra narrativa. El carácter nacional de esta selección, se cumple con representantes de varias áreas geoculturales de Colombia y, claro, 2 nombres residentes en EEUU. Hay vacíos en el mapa, y ello es significativo, lo mismo que otros criterios o filtros que abren espacio para otras, deseables y necesarias, antologías futuras. Se limita al cuento, y no a fragmentos de novelas mezcladas con narrativa corta, como en “Bogotá 39”, y ello permite un vistazo más ajustado a un género en sus 318 páginas, disfrutables casi todas. Un texto que, con el paso del tiempo, seguramente servirán como brújula, de un lado, y de oráculo retrospectivo del acierto o no del seleccionador.

AAVV (2017) Puñalada trapera. Una antología de cuento colombiano. Bogotá: Rey Naranjo

Jorge Echavarría. 

Septiembre 10 de 2020

 

LAS CIUDADES TAMBIÉN TIENEN BIOGRAFÍAS

Hace unos años, el inglés Edward Rutherford ( seudónimo de Francis Edward Wintle), captó la atención de los adictos a las sagas históricas con su novela London, que hizo retroceder a la búsqueda de una previa, dedicada a Rusia (Russka), y luego a continuar con  dos sobre Irlanda, y, ya que la fórmula funcionó, sendas novelas sobre New York y París. El autor, de la misma fibra que James Michener y Ken Follet, aunque mejor escritor que este último, en lo que no hay gran mérito, logró hacer que sus novelones se leyeran y tradujeran urbi et orbi.

Sin embargo, “Ámsterdam”, de Russell Shorto, quien vivió en esa ciudad durante seis años, es otro cuento: el autor, historiador y periodista, si recurrir a ficciones truculentas  y personajes prototípicos, y, por tanto, irreales, realiza una fascinante inmersión en la historia, cultura y vida de esta ciudad, centro de poder sui generis que se inicia con la conquista del terreno por medio de los canales y diques en el siglo XIV, continua con la creación de un imperio comercial global, la invención y práctica de una ética e ideología liberal, que da cobijo a Spinoza, a Rembrandt, a la fundación de lo que luego sería New York (New Amsterdam, originalmente) y a inesperados avatares de una ciudad que no necesita del tamaño ni de los monumentos para reclamar su lugar en la historia. Un refrescante cambio de perspectiva, que muestra como la historia, bien narrada y entretejida, puede ser más fascinante que una novela histórica fast food.

Shorto,  Russell (2016) Ámsterdam. Historia de la ciudad más liberal del mundo. Madrid: Katz

 

Jorge Echavarría. 

Septiembre 10 de 2020

 

LAS PARADOJAS DEL PENSAR Y DEL SENTIR

Como extensión de su revista “El Malpensante”, la fundación que lleva su nombre ha emprendido la edición de libros hace ya un tiempo. Con el mismo espíritu de la publicación, se editan libros que juegan en los límites entre la trasgresión y el espíritu que no se deja amedrentar por las posiciones “políticamente correctas”, marbete de las moralinas contemporáneas, que se disfrazan de campeonas de la igualdad para vetar lo que no les parece y erigirse como jueces y héroes culturales.

Roberto Palacios, fiel a tal compromiso de abordar temas inesperados, petit histories barridas bajo la alfombra del relato canónico,  nos regala una exploración breve pero contundente de un aparente oxímoron, la vida erótica de los filósofos. Tal vez marcados por la divertida biografía que de Quincey, otro malpensante antecesor, dedicara a Kant y a su aséptica y neurótica vida ( Los últimos días de Emmanuel Kant), y al moralismo de los intelectuales “comprometidos” del siglo XX, nos dejamos arrastrar por la idea de que pensar y experimentar los tirones de la carne eran dos dimensiones inmiscibles. Ya la bella película dedicada a Wittgenstein en 1993 por Derek Jarman miró de frente esta dimensión. Pero Palacios sobrevolará este irregular y silenciado territorio para cartografiar, con humor y sorna, este inter juego carne/espíritu y sus diversas soluciones. Un libro breve que deja "antojado" al lector.

Palacio, Roberto (2018) La vida erótica de los filósofos. Bogotá: Libros malpensante.

 

Jorge Echavarría. 

Agosto 5 de 2020


Entre abejas, apicultores y emperadores

Nuestro libro que sale hoy de la zona sombría: una novela breve, que en 1996 fue premiada y que su autor, el mallorquí José Luis de Juan decidió retomar y reescribir en 2017, “El apicultor de Bonaparte”.

Napoleón había escogido a la abeja como símbolo y sello personal. En la ceremonia donde se le proclama emperador celebrada en la catedral de Notre Dame de París el 2 de diciembre de 1804, luce un manto púrpura de  40 kilos, cuidadosamente bordado con 1.500 abejas de oro. Este símbolo buscaba diferenciarlo de la flor de lis de los Borbones destronados, estableciendo un (irreal pero no menos efectivo) vínculo con la casa merovingia, dinastía reinante entre los siglos V y VIII, y para quienes la abeja simbolizaba la resurrección y la inmortalidad: En la tumba de Childerico, hijo de Meroveo, descubierta en 1653 en Tournai, se hallaron unas 300 abejas de oro.

Esta mitológica asociación es rastreada por el novelista para, en el exilio de Napoleón en Elba, crear un juego de joyería literaria, de desencuentros,  entre el depuesto emperador, un ilustrado apicultor y los hacendosos animales. Una narrativa brillante y ágil, hacen que el libro se beba de un sorbo, lamentando sólo la virtuosa brevedad de su lectura.

José Luis de Juan (2017) El apicultor de Bonaparte. Barcelona: Minúscula.

 

Jorge Echavarría.

 


 

Agosto 5 de 2020

 

Gélido invierno ruso en el Chocó

Angosta, un proyecto editorial local muy bien seleccionado, publica La Matrioshka, una novela de Rubén Orozco, donde el título, que se refiere a las muñequitas de madera que anidan unas en otras, se replica en su estructura narrativa, de lo que sólo nos enteramos en una especie de apéndice final firmado por un profesor ruso exiliado en nuestro trópico. El grueso de la novela nos narra una historia paradigmáticamente rusa: sufrimiento, espiritualidad, brutalidad, nieve, conciencias y cuerpos sufrientes, enclaustramiento, solidaridad…la mímesis que alcanza el autor con estos referentes y con las formas narrativas e ideológicas de los literatos rusos es sorprendentemente diestra, llena de guiños a los clásicos del siglo XIX: de hecho, ya en la segunda página la narradora-protagonista recibe la noticia de la muerte de Tolstoi, uno de los mentores espirituales tras la novela de Orozco. El capítulo final ( antes del apéndice), nos retrotrae al inicio, pero lo leemos con otras claves, que anuncian otra dimensión: la novela es escrita en Medellín por una misteriosa y bella chocoana,  como el apéndice lo será por el profesor ruso, y los personajes cruzan al otro lado y se revelan de otra manera…¿ o de la misma, que apenas entrevemos?

Orozco, como Cervantes, juega con el espejo de la identidad del narrador y de sus personajes, y logra una pequeña obra maestra.

Rubén Orozco ( 2019) La Matrioshka. Medellín: Angosta.

 

Jorge Echavarría.